Cada persona lidia con el duelo de diferentes formas, quizás
porque el duelo se da de diferentes maneras dependiendo de la pérdida que nos
toque tener.
Personalmente he tenido que enfrentar las etapas de duelo por la
pérdida de muchos seres queridos, los más amados, mis padres y mis hermanos
varones. He pasado por el duelo de la pérdida de amistades y etapas, pero nunca
nada se comparará al dolor de perder a quienes te amaron aún desde antes de
conocerte.
He tenido una vida muy privilegiada, porque nací en una familia
que desde que llegué me rodeó de amor. No lo recuerdo, pero hay algo grabado en
lo más profundo de mi corazón que me dice que me amaron a primera vista, todos,
los cinco, mis papás y mis dos hermanos y mi hermana. Y con el correr del
tiempo, yo los fui amando de manera recíproca, a cada uno de forma distinta,
pero con un amor profundo, intenso, así como soy yo.
Hoy estuvimos acompañando a Lupe, sus hijos, yerno y nietos en el
servicio para honrar la memoria de mi hermano, a quien aquí en EU le decían
Carlos. Nosotros lo llamamos Eduardo o Baldo. Gracias a la tecnología pudimos
estar presentes, escuchando las palabras de Bobby, de los nietos, de su amigo
el papá del pastor, de Annette y del pastor Ross. Cada uno lo describió desde
un punto de vista distinto, cada uno acertó en su descripción. Hubo momentos en
los que no podía contener las lágrimas, entremezcladas de alegría y de dolor.
Hoy me siento a la computadora a hacer lo que siempre hago cuando
el corazón y la mente me rebalsan, escribo, porque escribir me despeja más que
la mente, el corazón.
Coincidentemente Baldo también escribía y muy bien, cuando su
corazón estaba lleno, cuando como yo, necesitaba encontrar en medio de la
inspiración alguna respuesta, quizás se
asomaban más preguntas, o quizás solamente para tirar al aire sus ideas y
dejarlas allí flotando, esperando que el peso de las mismas trajeran alguna
conclusión. Escribir para nosotros quizás es algo innato que heredamos de “don
Abel” como Baldo le decía a papi en los últimos años. Una hermosa herencia que
nos transmitió genéticamente.
Los artículos que he leído sobre el duelo dicen que algunos de los
síntomas que uno experimenta son culpa, tristeza, un bulto en la garganta, inquietud,
episodios de llanto y otros más. En estos diez días he sentido todos y cada uno
de los que he mencionado.
Siento una mezcla de culpa y tristeza, pues pudimos estar más
cerca y no lo hicimos. Pudimos tratar más, pero no lo hicimos. Si hubiéramos
sabido que todo esto iba a pasar, se que las cosas hubieran sido diferentes,
pero mi mamá siempre decía que el hubiera solo sirve para quejarse. Pero hoy,
tengo que desahogar mi corazón que está tan inundado de tristeza, porque mi
amado hermano y yo no siempre logramos encontrar el pedazo del rompecabezas en
donde encajábamos bien y ahora ya no hay más tiempo en esta tierra para seguir
tratando, ya no me va a volver a tratar de abrazar para decirme “Si te quiero
Nonoya, por eso es que te friego tanto”, ya no, no mas, no de este lado del
cielo.
Creo que todo empezó porque cuando estaba chiquita él disfrutaba
asustándome y me daba tanto miedo. Silbaba la canción de un programa que veía
que se llamaba “Sombras Tenebrosas” cuyo personaje principal, Barrabás Collins,
era un vampiro y siendo un programa en blanco y negro, era más lúgubre aún.
Nunca entendí porque me asustaba tanto, si él era miedoso. Quizás era una forma
de luchar contra lo que él sentía, pero parecía que lo disfrutaba mucho, ¡¡ja, ja, ja!!
Baldo y yo teníamos muchas más cosas en común que cosas
diferentes. Quizás la ley de la física “Polos iguales se repelen” también se
aplicaba a nosotros. Quizás por eso no siempre lográbamos entendernos.
Hoy cuando Annette describía a su papá como un “hombre complicado”
que podía estar alegre y enojado al mismo tiempo, sentí que me veía en un
espejo.
Yo soy complicada también, mucho, tanto que a veces es difícil entenderme,
vivir conmigo misma, ya no se diga con los demás.
Baldo es y era un hombre muy analítico, de fuertes convicciones,
ideas claras, con un corazón tremendamente leal y servicial. Cuando cualquiera
llegaba a su casa, lo hacía sentir como en la suya propia. Y siempre había algo
delicioso que comer, porque era un gran cocinero y desde siempre hizo un buen
equipo con su amada Lupe.
Creo que el ser analítico es otra de las características que papi
nos heredó, las cosas las pensamos demasiado, les damos muchas vueltas, les
encontramos los dobleces, los pro y contra. Al parecer los genes de papi fueron
mucho más fuertes con su primogénito y su última hija, porque hasta físicamente
somos los que más nos parecemos a él.
Una de las cosas que más me gustó de lo que dijeron hoy, casi todos, es que Baldo no se amoldaba, iba
contra los límites, el status quo no era para él, era un rebelde en muchos
aspectos, lo fue desde joven, lo fue hasta su último suspiro porque se fue
luchando por quedarse, un rato más, un segundo más.
Mi hermano es todo un personaje, del que hay mucho que decir.
Muchas anécdotas que contar, mucho que aprender.
Pienso en él y se me arruga el corazón, no puedo contener las
lágrimas al escuchar una canción del grupo Bread, America o de Hillsong.
No se cuanto tiempo me la voy a pasar hablando y escribiendo sobre
él, lo he hecho antes, pero nunca lo suficiente, nunca ha sido demasiado.
No se hasta cuando….
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