sábado, 25 de junio de 2016

Mi duelo...

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Cada persona lidia con el duelo de diferentes formas, quizás porque el duelo se da de diferentes maneras dependiendo de la pérdida que nos toque tener.
Personalmente he tenido que enfrentar las etapas de duelo por la pérdida de muchos seres queridos, los más amados, mis padres y mis hermanos varones. He pasado por el duelo de la pérdida de amistades y etapas, pero nunca nada se comparará al dolor de perder a quienes te amaron aún desde antes de conocerte.
He tenido una vida muy privilegiada, porque nací en una familia que desde que llegué me rodeó de amor. No lo recuerdo, pero hay algo grabado en lo más profundo de mi corazón que me dice que me amaron a primera vista, todos, los cinco, mis papás y mis dos hermanos y mi hermana. Y con el correr del tiempo, yo los fui amando de manera recíproca, a cada uno de forma distinta, pero con un amor profundo, intenso, así como soy yo.

Hoy estuvimos acompañando a Lupe, sus hijos, yerno y nietos en el servicio para honrar la memoria de mi hermano, a quien aquí en EU le decían Carlos. Nosotros lo llamamos Eduardo o Baldo. Gracias a la tecnología pudimos estar presentes, escuchando las palabras de Bobby, de los nietos, de su amigo el papá del pastor, de Annette y del pastor Ross. Cada uno lo describió desde un punto de vista distinto, cada uno acertó en su descripción. Hubo momentos en los que no podía contener las lágrimas, entremezcladas de alegría y de dolor.

Hoy me siento a la computadora a hacer lo que siempre hago cuando el corazón y la mente me rebalsan, escribo, porque escribir me despeja más que la mente, el corazón.
Coincidentemente Baldo también escribía y muy bien, cuando su corazón estaba lleno, cuando como yo, necesitaba encontrar en medio de la inspiración alguna respuesta,  quizás se asomaban más preguntas, o quizás solamente para tirar al aire sus ideas y dejarlas allí flotando, esperando que el peso de las mismas trajeran alguna conclusión. Escribir para nosotros quizás es algo innato que heredamos de “don Abel” como Baldo le decía a papi en los últimos años. Una hermosa herencia que nos transmitió genéticamente.

Los artículos que he leído sobre el duelo dicen que algunos de los síntomas que uno experimenta son culpa, tristeza, un bulto en la garganta, inquietud, episodios de llanto y otros más. En estos diez días he sentido todos y cada uno de los que he mencionado.

Siento una mezcla de culpa y tristeza, pues pudimos estar más cerca y no lo hicimos. Pudimos tratar más, pero no lo hicimos. Si hubiéramos sabido que todo esto iba a pasar, se que las cosas hubieran sido diferentes, pero mi mamá siempre decía que el hubiera solo sirve para quejarse. Pero hoy, tengo que desahogar mi corazón que está tan inundado de tristeza, porque mi amado hermano y yo no siempre logramos encontrar el pedazo del rompecabezas en donde encajábamos bien y ahora ya no hay más tiempo en esta tierra para seguir tratando, ya no me va a volver a tratar de abrazar para decirme “Si te quiero Nonoya, por eso es que te friego tanto”, ya no, no mas, no de este lado del cielo.

Creo que todo empezó porque cuando estaba chiquita él disfrutaba asustándome y me daba tanto miedo. Silbaba la canción de un programa que veía que se llamaba “Sombras Tenebrosas” cuyo personaje principal, Barrabás Collins, era un vampiro y siendo un programa en blanco y negro, era más lúgubre aún. Nunca entendí porque me asustaba tanto, si él era miedoso. Quizás era una forma de luchar contra lo que él sentía, pero parecía que lo disfrutaba mucho,  ¡¡ja, ja, ja!!


Baldo y yo teníamos muchas más cosas en común que cosas diferentes. Quizás la ley de la física “Polos iguales se repelen” también se aplicaba a nosotros. Quizás por eso no siempre lográbamos entendernos.
Hoy cuando Annette describía a su papá como un “hombre complicado” que podía estar alegre y enojado al mismo tiempo, sentí que me veía en un espejo.
Yo soy complicada también, mucho, tanto que a veces es difícil entenderme, vivir conmigo misma, ya no se diga con los demás.

Baldo es y era un hombre muy analítico, de fuertes convicciones, ideas claras, con un corazón tremendamente leal y servicial. Cuando cualquiera llegaba a su casa, lo hacía sentir como en la suya propia. Y siempre había algo delicioso que comer, porque era un gran cocinero y desde siempre hizo un buen equipo con su amada Lupe.

Creo que el ser analítico es otra de las características que papi nos heredó, las cosas las pensamos demasiado, les damos muchas vueltas, les encontramos los dobleces, los pro y contra. Al parecer los genes de papi fueron mucho más fuertes con su primogénito y su última hija, porque hasta físicamente somos los que más nos parecemos a él.

Una de las cosas que más me gustó de lo  que dijeron hoy,  casi todos, es que Baldo no se amoldaba, iba contra los límites, el status quo no era para él, era un rebelde en muchos aspectos, lo fue desde joven, lo fue hasta su último suspiro porque se fue luchando por quedarse, un rato más, un segundo más.

Mi hermano es todo un personaje, del que hay mucho que decir. Muchas anécdotas que contar, mucho que aprender.
Pienso en él y se me arruga el corazón, no puedo contener las lágrimas al escuchar una canción del grupo Bread, America o de Hillsong.  
No se cuanto tiempo me la voy a pasar hablando y escribiendo sobre él, lo he hecho antes, pero nunca lo suficiente, nunca ha sido demasiado.
No se hasta cuando….

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