martes, 19 de junio de 2012

Mejores papás, hijos más fuertes

Así titulé el tema que tuve el privilegio de compartir en el día del padre ayer en la iglesia.
Fue un gran reto para mi, pues no estoy acostumbrada a "predicar" frente a tanta gente como hubo ayer. Llenar los zapatos de mi esposo es un trabajo muy grande, no solo por la responsabilidad que hay sobre sus hombros, sino porque nuestras personalidades son distintas y yo no soy tan dinámica y graciosa como él.
El hecho de que me van a comparar con él siempre me hace retraerme, pues se que las comparaciones en casos de "el pastor y su esposa" están siempre a la orden del día, pero tenía y debía compartir lo que había en mi corazón y lo que había estudiado y preparado.


“ES MUCHO MÁS FÁCIL CONVERTIRSE EN PADRE QUE SERLO.”
Kent Nerburn, “Cartas a mi hijo”

Esta frase me impactó tremendamente pues es tan sencilla y a la vez tan cierta y profunda.

No voy a transcribir el tema, quiero escribir sobre un padre que ha clarificado en mi corazón la identidad que un padre debería tener.
Si quisiera decir que Dios diseñó al hombre con la capacidad de ser un papá exitoso, verdadero. Su concepto de hombre y padre es tan distinto a lo que vemos diariamente a nuestro alrededor.

Este padre ha sido desde el primer momento un hombre responsable, amoroso, involucrado en la vida de sus hijos siempre. Creo que pocas veces se ha perdido un envento importante en la vida de sus hijos. Siempre ha estado allí, cámara presente para captar los momentos inolvidables.
Me ha hecho pensar y decir que yo misma hubiera querido tener un papá tan cercano como él. Se que su vida ha dejado ya una profunda huella en el corazón, la vida y las personalidades de sus hijos.
Por supuesto que estoy hablando de Kerim, mi amado esposo y padre de mis dos hijos.

Me acuerdo perfectamente aquel sábado de enero en 1993 en el que le dí la noticia de que estaba finalmente embarazada, después de haber creído en varias oportunidades que habíamos sido bendecidos con ese hermoso regalo. Las lágrimas le rodaron de los ojos y oramos dándole gracias a Dios por ese bebé que ya estaba en mi vientre.
Habíamos vivido hasta ese momento un año intenso de pruebas, dolor y traición. Un año que le hizo perder la esperanza, el brillo en sus ojos, la pasión por cualquier cosa, pero esta noticia le devolvió las ganas de luchar y seguir adelante.
Cuando yo tenía 5 meses de embarazo casi nos quedamos sin la bendición de que mi hijo tuviera a su papá cerca. En Guatemala, en la carretera hacia la capital, lo atacaron unos guerrilleros queriendo quitarle el carro al que dejaron como un colador y solo la protección de Dios lo guardó y lo dejó vivo, aunque tuvo una herida que hubiera sido mortal si la bala hubiera bajado un milímetro más en su cabeza. Esta es una historia aparte. Para entonces yo ya tenía un gran ejemplo de una mujer que quedó viuda jóven, tenía una niña y estaba embarazada de su segundo hijo. Mi cuñada hubiera podido ser mi ejemplo y modelo a seguir si lo mismo me hubiera ocurrido a mi.

Cuando llegué a los 7 meses de embarazo, Kerim viajó a visitar por primera vez a su mamá aquí en EU. Me dejó una carta que conservo como un tesoro y que cada vez que la leo lloro, pues sabía desde entonces que él sería un gran padre.
Allì llamó a Sammy "el arco íris después de la tormenta, la señal de Dios de que todo estaría bien" y así ha sido.

Antes de chinear a Sammy por primera vez creo que nunca había cargado a un recién nacido, pero pronto se sumergió en el papel más importante de su vida, ser padre.
Me imagino que esta nueva identidad comenzó a llenar su corazón de tal manera que hasta hoy, casi diecinueve años después veo que sus ojos brillan cuando ve a sus hijos, cualquiera se puede dar cuenta que  está sumamente orgullos de ellos y los ama con todo su corazón y haría cualquier cosa con tal de darles lo mejor que pueda.

Años más tarde, una noche de diciembre, salí del baño con una prueba de embarazo en la mano a enseñarle que era positiva, que Dios nos estaba dando el regalo y privilegio de ser padres una vez más.
Al siguiente día me llevó a la Clínica Bíblica, porque en San José casi todo cierra en la última quincena de diciembre y los laboratorios cerca de la casa estaban cerrados. Esperamos ansiosamente la confirmación. Nos dijeron lo mismo que la prueba casera, que estábamos esperando nuestro segundo hijo.
Podría decir que el Señor escuchó su oración ferviente y nos regaló una princesa.

En estos años he visto a mi esposo ser un buen papá y se ha ido convirtiendo cada vez en uno mejor. Por eso nuestros hijos son seguros de ellos mismos, fuertes, valientes, graciosos, enfrentan la vida con una sonrisa en su rostro porque eso han aprendido de su papá.

Las primeras veces en la vida de nuestros hijos han sido con su papi. Aprender a subir las escaleras y deslizarse en un tobogán sin temor y sin que su mamá se muera del miedo y grite "¡¡¡NOOOOO!!!", columpiarse hasta lo más alto que se pudo, saltar en las camas, caminar en calcetines o descalsos por la casa. Con su papá ellos aprendieron a andar en bicicleta con rueditas y como dirían los ticos "de un pronto a otro" verse sin ellas, con la mano de papi deteniendo la bici por detrás. Por supuesto que fue él quien les compró todo el equipo de seguridad para que si sufrían una caída no fuera algo de lamentar.
Los ha llevado de compras porque yo no tengo paciencia para eso.
Ha compartido largos ratos riéndose con ellos y muchas veces de mi.
Aunque quizás piensen lo contrario, fue Kerim quien los dejó cocinar por primera vez porque yo como buena mamá tenía miedo de que se quemaran.
Y la lista de "la primera vez" podría seguir y seguir.

Este hombre temeroso de Dios es uno de los mejores papás que he conocido en mi vida. Antes de él sólo había visto a otro cuidar a su hija de la misma forma, diligente y dedicadamente. Ese fue mi hermano Roberto.

Dios no pudo darme un mejor hombre para ser el padre de mis hijos. Es un privilegio compartir esta carrera de la paternidad con él.
Cada vez que lo veo con Sammy o con Nicky o con los dos, mi corazón se llena de alegría al saber que nuestros hijos tienen un buen modelo para seguir.
Que Sammy un día llegará a ser un buen esposo y padre porque eso es lo que aprendió en su casa.
Y que Nicky va a encontrar también a un hombre de Dios que refleje lo que su papá le ha enseñado a ella.

Ya te felicitamos ayer Tito. Pero en la casa de los Meoño Salazar todos los días pueden ser el día del padre, pues celebramos lo que sos. ¡¡ Te amo!!

martes, 12 de junio de 2012

Al final de una jornada

Cuando en diciembre de 1999 supe que estaba embarazada de mi segundo hijo, no me imaginé en ningún momento que esta aventura fuera tan emocionante. Luego descubrimos que Dios nos estaba regalando una princesa.

Soy sumamente bendecida de ser la madre de dos hermosos hijos que son tan distintos el uno del otro, no solo por su género, sino por sus caracteres, por la forma de ver las cosas, por la personalidad que cada uno tiene. Mis dos hijos son la más grande herencia que he recibido de mi Padre en los cielos.
No se que habrá visto en mi que me encomendó esta hermosa tarea con dos seres que son únicos y tan especiales. Ambos me han hecho la mujer más feliz del mundo, cada uno con sus cosas particulares.

Kerim y yo no planeamos que se llevaran casi 7 años de diferencia. En realidad son 6 años y 10 meses para ser exactos. No planeamos que nuestro hijo mayor tuviera una nacionalidad y nuestra hija otra. Nunca pensamos que nos convertiríamos en una familia tan particular. Pero Dios, quien tiene todo perfectamente planificado, o como diría el Chapulín Colorado, "fríamente calculado", ya sabía que nos mandaría estos dos regalos.
Sammy suele decir que antes de la llegada de Nicky a nuestra familia, éramos "en blanco y negro", pero cuando llegó ella nos volvimos una familia "a colores", pues aunque Kerim es un poco eléctrico cuando predica, generalmente él, Sammy y yo somos bastante más tranquilos.

Y esta diferencia de años ha hecho que vivamos cosas que quizás no pasan en otras familias.

Este año, esa diferencia de edad hace que nuestros dos hijos se gradúen. Sammy de bachiller y Nicky de sexto grado.

Cuando Sammy se graduó de sexto grado en Puerto Rico, Nicky se graduó de preparatoria.
Si, ya se, quizá pensarán como yo ¿Y porqué tantas graduaciones? En mi época de colegio solo nos graduábamos de bachilleres al terminar la primera etapa de nuestra educación para luego ir a la universidad, pero vivimos en un país distinto a mi hermoso El Salvador y en una época distinta también.
Aquí se gradúan de muchas cosas antes de terminar la educación básica.

En fin, estamos a dos días de  acontecimientos únicos en la vida de nuestros hijos.

Sammy cierra un ciclo de educación en la que gracias a Dios ha sido muy exitoso, con excelentes notas todo el tiempo, casi siempre en el cuadro de honor a pesar de haber estudiado en tres países diferentes y en dos idiomas distintos.
En esta época encontró la pasión de su vida, lo que lo motiva más que cualquier otra cosa. Descubrió que la cocina va a ser el lugar en donde va a pasar mucho tiempo de su vida adulta. Pensar en lo que va a cocinar, en preparar un menú, en ir a aprender cosas nuevas o ser el "sou chef" de algún famoso, hace que le brillen los ojos, que su voz se llene de emoción y expectativa. Además no le importa que tenga que trabajar 12 horas o más. Aunque regrese molido, siempre viene feliz y emocionado.
Esta pasión ya le está rindiendo satisfacciones y triunfos que sabemos que se deben a su esfuerzo y dedicación, pero sobre todo a la gracia que Dios ha puesto en él y sobre él, porque se le abren puertas y se le dan oportunidades que él no busca y si lo hace no se mal mata para que le salgan.
Seguro cuando estaba en el cielo, con nuestro Padre, ellos cocinaron juntos, porque estoy casi segura que allá hay cocinas, ya que vamos a ir a las Bodas del Cordero y vamos a comer, así que quien sabe si Sammy anduvo por allá practicando antes de llegar a la familia Meoño Salazar.

Una vez me dijo: "Mami, debe ser horrible ir a trabajar todos los días y no tener pasión por lo que se hace, sino que trabajan sólo porque les pagan. Yo no voy a trabajar ni un día de mi vida. Voy a disfrutar de lo que quiero y me van a pagar por eso." Y por supuesto, como muchísimas otras veces, me dejó helada, con la quijada hasta el suelo y con el cerebro a mil revoluciones recapacitando en mi propia vida.

Este jóven, a quien yo tengo el privilegio de llamar mi hijo, me ha hablado de parte de Dios incontables veces. Hemos orado y llorado juntos. Compartimos más que una relación mamá-hijo, somos amigos y aunque como es normal, muchas veces nos peleamos y después nos pedimos perdón, respeto y tomo en consideración sus palabras y sus consejos.
Cuando me lo pusieron en el pecho por primera vez no me imaginé que Dios me estaba regalando a unos de los mejores amigos que voy a tener en esta vida.
Este jóven simpático, determinado y maduro me ha dado muchas lecciones en estos años que hemos vivido juntos.

Seguro que muchos pensaron que por ser hijo de un pastor tan apasionado como mi Tito, Sammy se convertiría en un "pequeño Kerim" y seguiría sus pasos en el ministerio. Pero el hecho de que no predique en un púlpito, no quiere para nada decir que no predica con su vida, con su ejemplo y con su integridad. Quizás no hable con una Biblia en la mano o con una prédica, pero ha seguido los pasos de su papá amando con pasión lo que hace, ayudando a otros, brillando con la luz de Jesús en cualquier lugar en donde está.
Lo que Kerim ha sembrado en el corazón de Sammy hace años que está creciendo y dando fruto, y ¡¡Lo que nos falta por ver!!


Nicky está terminando su educación elemental y con eso está casi cerrando la época de ser una niña. Su estatura y su forma de comportarse la hacen parecer mayor de lo que es, pero su corazón es inocente, gracias a Dios, porque le ha tocado vivir en una época en la que las niñas se convierten en mujeres saltándose muchas etapas. Gracias a Dios he tenido el privilegio de estar con ella y de cuidar que viva lo que le toca según su edad, aunque ella quiera correr a zancadas, no la dejamos.

El próximo año escolar le toca ir a una escuela media que es grandísima y ambas estamos un poco asustadas porque hay muchos más estudiantes y muchos más retos, pero se que le va a ir muy bien, pues es una personita muy determinada también, se organiza a su manera y es responsable. Tan responsable que casi nunca la tengo que levantar para ir a estudiar ni tengo que andar detrás de ella para que haga sus tareas.

Nicky es todo un personaje. Los lugares a donde ella llega se iluminan, se llenan de ocurrencias y de risa, de energía y electricidad.
En este tiempo que estamos viviendo juntas, el ser su mamá me ha retado a hacer muchas cosas para ser un buen ejemplo para ella. Me he acordado tanto de mi mamá y de lo que ella formó en mi, que no quiero perder esa oportunidad de dejar en mi hija un legado que perdure cuando yo ya no esté con ella.
Le pido a Dios que ella me recuerde de la forma en la que yo recuerdo a mi mamá y que así como yo me siento orgullosa de ella, también ella se sienta orgullosa de mi.

El ser un buen ejemplo para mi hija me ha impulsado a cuidar mas mi salud, mi peso, mi apariencia. Yo aprendí todo eso de mi mamá y quiero dejarle eso también a ella. Pero como ella es coqueta como mi madre, no necesita mucha ayuda en esta área, lo trae en su sangre, le sale por los poros. Se lo digo a cada rato: "Nicky, te parecés tanto a mi mami". Ella un día me dijo, "Es que quizás mami cuando yo todavía estaba en el cielo y llegó Mamá Bita, nos conocimos allá y hablamos mucho". No lo dudo, debe haber sido así, porque tiene tantas cosas de mi madre.

Se que no tardará en encontrar la pasión de su vida, tal como su hermano, ha tenido en él un buen ejemplo. Ya nos ha dejado saber varias cosas que la emocionan. No puedo esperar ver en la gran mujer en la que mi hija se va a convertir, en como su vida va a impactar las vidas de muchos, en como va a llevar la luz de Jesús a muchos corazones. Quizás un día de estos sea ella quien me remplace en el grupo de alabanza, por ahora, sigue teniendo pena de pararse frente a la gente y cantar.

Me ruedan las lágrimas mientras escribo esta nota, porque la profesión, ser madre, es la mejor profesión que pude encontrar. Si tuviera que regresar el tiempo y me fuera dada nuevamente la oportunidad de escoger que hacer con mi vida, no dudaría ni un poquito en volver a dedicar mi vida a cuidar a mi familia. No vacilaría en tomar nuevamente este camino, el de ser mamá a tiempo completo.
No he ganado miles de dólares con mi profesión, no he ascendido de una posición a otra hasta llegar a ser CEO de una compañía, no me he ganado premios, medallas, diplomas ni reconocimientos nacionales, pero la satisfacción que tengo grabada en mi corazón es mi más grande recompenza.
Escuchar palabras hermosas en la boca de mis hijos, sus elogios, su gratitud es mi fortuna.

Estamos a dos días de cerrar una jornada y comenzar una nueva, con muchas cosas desconocidas por delante, pero no estamos solos en este viaje. AQUEL que prometió estar con nosotros hasta el fín van con nosotros, por eso estoy segura que todo lo que viene para mis hijos es bueno. Se que no faltarán dificultades, porque es parte de la vida, pero van a cosechar lo que hasta ahora han sembrado.

¡¡¡SOY LA MAMÁ MAS ORGULLOSA!!! ¡¡LOS AMO HIJOS!!

El Regalo de la gratitud

Es increíble que mi última nota fue en diciembre del año pasado, pero si me hubieras acompañado todos y cada uno de los días que han pasado desde entonces entenderías porque me he tardado tanto en volver a escribir, aunque ésta es una de esas cosas en la vida que más disfruto.

En mi mente he escrito diez, quince y quizá más relatos, que se han quedado allí y se han discipado porque no es que no quisiera escribirlos, es que, a veces siento que estoy viviendo en el cuerpo de otra persona, digo, por lo de la Fibromialgia, pues la pérdida de peso me cayó muy bien. Y cada vez que una idea se me desaparece me acuerdo de una querida amiga que me dijo que debo escribir y escribir. Ella me ha alentado varias veces a hacerlo y hasta me ha servido de editora. Así que le debo todas esas "notas"....

Este mes, específicamente el 12 de mayo, se celebra el día de educar a la población mundial acerca de la Fibromialgia, un síndrome no una enfermedad, que aqueja principalmente a las mujeres, mayormente entre los 25 y los 55 años de edad. Pero los datos los dejaré para otro día de estos, quizás mañana.

Yo soy una entre millones de personas alrededor del mundo que padece de este síndrome.  A simple vista no te hace ver "enfermo", ya que quienes lo vivimos muchas veces estamos tan lozanos como un bebé recién nacido, excepto por las ojeras o el cansancio en los ojos debido a las incontables noches que nos la pasamos sin dormir, con insomnio. Hoy enconté un dibujo que ilustra esto perfectamente, mi estado por los últimos meses casi, me causó mucha gracia, pero cuando ya llevás semanas en las que hasta el amanecer lográs conciliar el sueño, ya no es tan gracioso.

La primera vez que escuché esta palabra FIBROMIALGIA, fue porque Miriam, en aquel entonces sólo Flores, me contó como su hermana vivía diariamente con este síndrome, cuales eran algunos de sus síntomas y como le había cambiado la vida. Y de seguro pensé como muchos ¿FIBRO, qué?  y si estuviéramos en un episodio de "El Chavo del Ocho", todo el resto, a coro nos contestaría: MIALGIA y nosotros seguiríamos con un gran signo de interrogación en la cara, sin saber de que se trata.
Nunca volví a saber del tal síndrome, ni me dió por investigar, como regularmente me pasa, cuando no se nada de un tema y me pongo a leer para salir de lo que papá llama "ignorancia supina", pero en sus planes misteriosos Dios tenía determinada una cita entre este sujeto de raro nombre y yo.
Se que podríamos discutir y discrepar en si las enfermedades son o no permitidas por Dios; si debemos reclamar nuestra sanidad; si las debemos atar y echar fuera, aunque nos sigan torturando; que si debemos declarar solo cosas positivas sobre nuestra vida y no aceptar nada negativo, etcétera, etcétera. Esto podría ser tema de otra "nota" y lo he pensado incansables veces.
Pero por ahora te diré que he conocido personas que aman a Dios con todo su corazón, le sirven, viven vidas de testimonio ante Él y ante los demás y no han sido sanadas. La más cercana a mi, mi mamá y además uno de esos fascinantes personajes bíblicos que te dejan bajando libros si lees su vida con detenimiento, JOB.

En fin, la Fibromialgia ha revolucionado mi vida, no desde que al fin lograron diagnosticarme algo, sino desde hace muchos más años, en los que divagué sin saber que era lo que le pasaba a mi cuerpo, pero atando cabos ahora ya se que es.
Por eso, escribí hace un momento que en otra época de mi vida, este hubiera sido un día como cualquier otro, porque levantarme con un poco de energía, a pesar de haber dormido como 4 horas, limpiar la cocina, lavar los trastos, comenzar desde temprano a preparar la cena, hacer una lista para ir a comprar al súper (porque ahora si no hago una lista, no me acuerdo ni para que fui hasta el súper), planear hacer dos postres (al final sólo hice uno), cambiar mi ropa de cama, sacar una ropa para lavar, ir al banco, ir al súper y regresar a mi casa, guardar lo que compré, terminar la cena, hacer el postre, lavar los platos (si, otra vez, se reproducen solos), sentarme a cenar sin colapsar y todavía guadar mis ideas para escribir este relato, es una inmensa victoria para mi, pues la semana pasada a duras penas y me podía mover. Me dolía hasta respirar, tuve una crisis horrible, pero Dios me regaló un hermoso día.

Una de las cosas que no detallé en mi larga lista, que en otro tiempo hubiera sido corta, es que me senté tranquilamente, a escuchar a una de mis predicadoras favoritas y después hice mi devocional, que le da tema a esta nota. Hoy repasé, porque quizá tú como yo, ya lo sabíamos, que la gratitud es un regalo que debemos abrir y usar diariamente, a cada instante, con cada respiro. La gratitud no es algo que se nos otorgó a los humanos para que lo pongamos en un escaparate iluminado o para que lo admiremos en otros, es un regalo para todos, que tiene sus instrucciones de uso.

Te voy a dejar las aprendí o volví a leer hoy, algunas son nuevas, otras, las se de memoria, pero de nada me sirven si no las pongo en práctica.

HOY ESTOY AGRADECIDA CON DIOS POR TODO LO QUE LOGRÉ HACER, PORQUE HAY DÍAS EN LOS QUE LAS TAREAS MÁS SENCILLAS SON COMO SI TUVIERA QUE ESCALAR EL EVEREST DE IDA Y REGRESO EN UN TIEMPO RECORD.

POR SU BONDAD Y SU SALVACIÓN
“¡Démosle gracias porque él es bueno! ¡Dios nunca deja de amarnos! Dios nuestro, ¡sálvanos! ¡Permítenos volver a nuestra tierra, para que te demos gracias y te alabemos como nuestro Dios!” (1 Crónicas 16:34–35 TLA)

POR SU SANTIDAD
“Canten al SEÑOR, ustedes sus fieles; alaben su santo nombre.” (Salmos 30:4 NVI)

POR SUS JUSTAS ORDENANZAS QUE ME ENSEÑAN A VIVIR COMO DEBO
“Con rectitud de corazón te daré gracias, al aprender tus justos juicios” (Salmos 119:7 LBLA)

PORQUE SU MISERICORDIA PERDURA PARA SIEMPRE
“Dad gracias al SEÑOR porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia. Dad gracias al Dios de dioses, porque para siempre es su misericordia. Dad gracias al Señor de señores, porque para siempre es su misericordia.” (Salmos 136:1–3 LBLA)

POR SU CONSUELO Y SU PERDÓN
“Y dirás en aquel día: A ti doy gracias, oh SEÑOR, porque aunque estabas airado conmigo, se ha apartado tu ira, y me has consolado.” (Isaias 12:1 LBLA)

POR SU TRIUNFO EN NUESTRAS VIDAS Y POR MANIFESTARSE POR MEDIO DE NOSOTROS
“Pero gracias a Dios, que en Cristo siempre nos lleva en triunfo, y que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar la fragancia de su conocimiento.”  (2 Cor. 2:14 LBLA)

POR TODOS LOS HOMBRES
“Exhorto, pues, ante todo que se hagan rogativas, oraciones, peticiones [y] acciones de gracias por todos los hombres;” (1 Tim. 2:1 LBLA)